El Uruguay es un país seguro y tranquilo para vivir, resultado de un crisol de culturas que conviven en un mismo país no bajo la fuerza sino en base a un deseo de reconocimiento de la importancia de vivir la diversidad. Vemos como muchos países se han convertido en una suerte de fortaleza. Uruguay está muy lejos de esta concepción excluyente de lo diverso. Uruguay tiene la necesidad de tomar nuevos elementos para cambiar su destino.
Creemos en una vida en valores de universalidad y cosmopolitismo tomando dándole la bienvenida a las diferentes culturas como algo saludable como herramienta para poner fin a un cierto clima y sentimiento de hostilidad que se ha consolidado en varios países. Algunas regiones del mundo se han visto afectadas por el terrorismo. En algunos lugares de ha legitimado la intolerancia. Muchos países han evolucionado hacia una aceptación de las minorías sexuales mientras que otros se han colocado en una posición de homofobia condenando cualquier esfuerzo de un grupo de personas para celebrar la libertad. Nuestro propósito es dar la bienvenida a este grupo de personas, sean gay o heterosexuales, provenientes de estas sociedades y comunicarles que existen posibilidades para salir de la fortaleza y ver un país en expanción en relación a la evolución humana comprometiéndose no solo con un desarrollo económico sino también el cultural incluyendo la aceptación de la orientación sexual de las personas. Día a día más y más gente de varios lugares de la tierra con una posición marcada hacia la libertad están viniendo o considerando mudarse al Uruguay. Estas personas no son únicamente los expatriados uruguayos que retornan al país (muchas veces con sus parejas de nacionalidad extranjera) sino también sus amigos que buscan experiencias nuevas y muchas veces un deseo genuino de personas que aprecian la visa en un sitio donde la paz y el respeto al otro son lo cotidiano. El Uruguay es un país muy tranquilo. Sin armas, guerrillas, paramilitares, fuerzas de seguridad o movimientos antiterroristas que puedan ser vistos o vividos. El índice de crímenes es muy inferior si lo comparamos con el resto de los países latinoamericanos como también si lo comparamos con algunas áreas de países de pleno empleo. Los problemas sociales han venido siendo gradualmente encarados para que un clima de opresión social sea reducido día a día. Sin embargo, al ser el Uruguay un país en vías de desarrollo las diferencias sociales en cuanto al ingreso económico y la distribución están presentes. Aunque el Uruguay es condierada una nación pobre, el clima social no es hotil hacia el extrajero sino de bienvenida. No hay una tensión real por problemas como el religioso o raciales. El Uruguay como usted sabe es un país con un estado secular y la religión no es visto como un problema por la sociedad. El racismo no se considera como un problema de magnitud. Como lo hemos dicho antes ser homosexual y no esconderlo sino vivirlo en libertad no parece ser un problema para cada vez más personas. Describimos a la sociedad uruguaya como saliendo del armario e integrándose con el resto del mundo. Comprometidos con esta visión es que queremos colaborar en el proceso de integración. No podemos perder la oportunidad de también hacer cambios por nosotros mismos. |