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Un aspecto principal de la Constitución uruguaya es la consagración de la secularidad por parte del Estado Uruguayo, así quedando establecido hace casi un siglo el estado aconfencional. La libertad de culto y la secularidad del estado fueron pasos muy importantes hacia una libertad religiosa en un país latino. Aún ni siquiera el Brasil, la Argentina u otro país latinoamericano gozan de un estado aconfecional.
Los cambios realizados marcaron la tradiciȯn nacional de manera contundente. Incluso cuando en teoría la Iglesía Católica alguna influencia en la Educación y en agencias en el campo del servicio social (caridad), la Iglesia en si misma no tiene poder político alguno. La influencia religiosa sobre los políticos es casi nula. Otros cultos presentes en el Uruguay incluyen al Judaismo, la Iglesia Mormona, los Evangélicos, Luteranos, la Santería, la Mágia, etc. El número de musulmanes no es conocido. Algunas mesquitas han sido construídas en la cuidad fronterisa del Chuy. Los importante a destacar es que la política no está liderada por la religión. La mayoría de los uruguayos ven a la religión como algo que acompaña los casamientos o una oportunidad que dar lugar a que las personas para que se junten y celebren ocasiones como bautismos, pero raramente la población ve en la religión una fuente de sabiduría plena, guía o la voz que lidera.
La mayoría de los uruguayos creen que la voz que lidera está en ellos mismos como fuerza de gobierno. Una democracia secular ha sido la tradición por décadas. Probablemente ha sido a causa de esta libertad de culto que el Uruguay ha sido una sociedad relativamente tolerante y sin fanatismos. |
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Modificado el ( Tuesday, 01 de May de 2007 )
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